Con un proceso de internacionalización en desarrollo:

En cuatro años, esta joven empresa tecnológica chilena ha logrado cambiar las lógicas de interacción entre los e-commerce y los couriers. Hoy, en medio de un boom del comercio electrónico en todo el mundo, sus soluciones están llegando a Perú, Argentina, Colombia y México.

Víctor Hugo Ávila, Nicolás Justiniano y Javier Smith se conocieron, el año 2010, mientras trabajaban en CorreosChile, compañía en la que desarrollaron Citybox, la primera red de terminales automáticos de paquetería para la entrega de compras online de Chile y Latinoamérica.

Esta experiencia despertó fuertemente su interés por crear soluciones que permitieran mejorar la logística de las entregas y les dio el conocimiento y la comprensión del contexto de lo que estaba ocurriendo en el terreno del comercio electrónico.

Fue así como el año 2014 decidieron renunciar a sus cargos y trabajar en su propia solución: Easy Point, la primera red de puntos de retiro de compras por internet en almacenes de barrio del país y la región.

Postularon a Start-Up Chile, se sumergieron en el mundo del emprendimiento, con todo lo bueno y no tan bueno que eso supone, y, en el proceso de desarrollo de la idea, cambiaron los planes. Una nueva y mejor oportunidad de negocio surgió en el camino.

“En esa época trabajábamos con uno de los grandes operadores logísticos del país y, de un día para otro, no pudimos seguir haciéndolo. Para evitar que algo así nos volviera a pasar, resolvimos relacionarnos con varios operadores. Ahí nos dimos cuenta de que ese era un problema generalizado en la industria y nuestros clientes, al conocer la forma en que estábamos resolviendo, nos pidieron tener acceso a esa misma solución. Así, en 2016, partimos con Envíame, una plataforma de envíos para el e-commerce, que gestiona la distribución de pedidos con una poderosa plataforma multi-courier”, explica Víctor Hugo Ávila, su gerente de Tecnologías.

La necesidad del mercado por contar con una tecnología de este tipo para hacer más eficiente la “última milla” –término que se refiere a la última parte del proceso de entrega de un pedido hacia el cliente final– era tal, que, en 2017, con un equipo de cinco personas, Envíame lograba sus primeras ventas; en 2018, con el mismo grupo, las cuadriplicó; en 2019, con dos personas más, volvió a multiplicarlas por cuatro, y, en 2020, aumentaron seis veces. Actualmente, esta joven empresa tiene más de 40 proveedores, más de 600 clientes y el 11% del mercado de todos los productos que se venden a través de internet.

Múltiples servicios

Además de ofrecer una plataforma que permite trabajar integradamente con diversos proveedores logísticos, Envíame ha creado una amplia oferta de servicios que automatizan y optimizan procesos, tanto en la preparación de los pedidos como en su control y seguimiento. Así, hoy pone a disposición de sus clientes una serie de herramientas que apoyan los procesos de bodegaje y otras que posibilitan distintos tipos de entregas, como retiros en sucursales o en tiendas, despacho desde las tiendas, seguimiento de cliente, optimización de selección de proveedores y un sistema de tickets, que permite en forma proactiva ver las distintas incidencias de forma centralizada, detectándolas en etapas tempranas.


Parte de estos servicios se desarrolla en formato pasarela; es decir, sus clientes utilizan la tecnología para integrarse con los proveedores de última milla y mantienen directamente la relación comercial, o de distribución, donde Envíame negocia precios por volumen con los proveedores y vende el servicio a los clientes. La tecnología es la misma, la diferencia es con quién se interactúa comercialmente.

Javier Smith, gerente de Operaciones de Envíame, recuerda que, en un comienzo, existía un bajo nivel de automatización en la operación de los envíos por parte del e-commerce y marketplace, lo que limitaba la capacidad operativa de sus clientes, dificultándoles, incluso, la posibilidad de optar a nuevos servicios de distribución, como “send day” o cero emisiones.

“El rol que nosotros jugamos en ese minuto fue el de permitir que las empresas incorporaran estas nuevas opciones de despacho, porque éramos el engranaje que necesitaban para automatizar y conectar con esas posibilidades, combinando eficientemente múltiples proveedores. Además, durante la pandemia, cuando los proveedores se vieron superados por el explosivo aumento de las ventas en línea, nuestro rol se amplió y nos abocamos a sumar operadores, dándole más aire a los servicios”, afirma.

Smith también destaca que, al modelo de distribución, le agregaron una capa de automatización para enfrentar los procesos de incidencia, entendiendo que la logística es un mundo imperfecto, donde no todo funciona siempre como se esperaría. Lo importante –manifiesta– es cómo se detectan las problemáticas en las entregas, cómo se reacciona y qué opciones se dan.

En ese sentido, comenta que una de las áreas de desarrollo de Envíame tiene que ver con el procesamiento de datos y las asesorías para que sus clientes puedan tomar mejores decisiones en materia logística, pero también en sus ventas.

Rápido proceso de internacionalización

Otro de los grandes hitos del acelerado crecimiento de esta empresa se dio hace siete meses cuando comenzó a operar en Perú, Colombia, Argentina y México, tras realizar una exitosa ronda de inversiones.

Nicolás Justiniano, su gerente comercial, cuenta que, con el apoyo de Chile Ventures, Fen Ventures y un inversionista ángel, se propusieron alcanzar una posición relevante en el mercado peruano y colombiano en los próximos meses, y prepararse para entrar con más fuerza al mercado mexicano, para lo que necesitarán una nueva ronda de inversiones.

“Nos queremos posicionar como un referente en la última milla en Latinoamérica. Sabemos que tenemos un buen producto y que podemos dar un gran servicio a clientes de toda la región. Además, esta también es una buena noticia para más destinatarios finales de productos, que recibirán sus compras en tiempos menores, con mejores soluciones, mayores alternativas y a menores costos”, resalta.

Las claves

Envíame no tiene un gerente general. Sus fundadores decidieron que la dirección de la empresa estará siempre a cargo de un comité integrado por los tres, con el objetivo de disminuir los riesgos, al tener tres visiones que siempre se están balanceando.

“Es algo poco tradicional, pero creemos que parte del secreto del éxito es que la responsabilidad no sea solo de una persona. Así hay una mayor amplitud para observar las realidades desde tres ángulos distintos que se ponderan. Obliga a llegar a acuerdos y a estar siempre en contacto, pero los resultados, a nuestro juicio, son mejores”, señalan.

Otra de las características de Envíame desde el año pasado es que se redefinió como una empresa de teletrabajo sin oficinas, lo que, para sus fundadores, fue una decisión estratégica, ya que les ha permitido acceder a talento en distintos lugares del continente y en varias regiones de Chile.

“Esta desafiante forma de trabajar da cuenta del espíritu global de nuestro emprendimiento. Tenemos un equipo distribuido en distintas ciudades, regiones y países, y hemos salidos buscar inversiones a distintos lugares para responder a una necesidad que está en todas partes. Por eso, cuando hablamos de planes, decimos que queremos llevar nuestra tecnología a su máximo potencial, replicando lo que estamos haciendo en Chile a otros países de la región”, concluyen.

Fuente: El Mercurio

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